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Cultura y patrimonio: pilares del turismo cultural

Cultura y patrimonio

Introducción

El turismo cultural es el resultado de la interacción dinámica y sistémica entre turismo, cultura y patrimonio cultural. Surge como consecuencia de una de las principales motivaciones de viaje de los turistas, que es el deseo de visitar nuevos lugares y conocer su cultura, tradiciones y costumbres.

En el presente artículo se aborda cada uno de estos conceptos y se profundiza en el sistema de relaciones que existen entre ellos con el propósito de aportar los elementos esenciales que permitan definir estrategias que garanticen la creación de alianzas estratégicas que favorezcan un desarrollo coherente entre los sectores del turismo, la cultura y el patrimonio.

Palabras clave: Cultura, patrimonio, turismo, bien cultural, OMT, UNESCO, ICOMOS.

«Cada turista debe ser un guardián del patrimonio mundial, un embajador del diálogo entre culturas. Por eso, la salvaguarda del patrimonio cultural debe ir de la mano del turismo sostenible» Irina Bokova

Un Greco en El Bonillo

Desarrollo

La relación entre turismo, cultura y patrimonio ha constituido una preocupación para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Organización Mundial del Turismo (OMT) y en ese sentido han creado las “Conferencias Mundiales sobre Turismo y Cultura” como un espacio de encuentro para abordar esta problemática.

En uno de estos eventos, Francesco Bandarin, subdirector general de Cultura de la UNESCO expresó que el «El turismo es un recurso clave para las comunidades locales y para la conservación del patrimonio. El patrimonio, material e inmaterial, es crucial para brindar estabilidad social e identidad. Vincular la cultura y el turismo en el proceso del desarrollo sostenible resulta vital si queremos alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible» (OMT, 2017)

Por su parte Taleb Rifai, secretario general de la OMT destacó lo siguiente: «El turismo cultural está creciendo, en popularidad, en importancia y en diversidad, incorporando la innovación y el cambio. Sin embargo, ese crecimiento conlleva una mayor responsabilidad de proteger nuestros bienes culturales y naturales, el fundamento mismo de nuestras sociedades y de nuestras civilizaciones»

Las reflexiones anteriores evidencian que, entre el turismo, la cultura y el patrimonio cultural se generan sinergias, pero también conflictos porque son sectores que tienen valores y creencias, objetivos y metas diferentes.

El concepto de turismo cultural

Resulta imposible hablar de turismo cultural sin hacer alusión al concepto de turismo.

La Organización Mundial del Turismo (OMT) define el turismo como «[…] un fenómeno social, cultural y económico relacionado con el movimiento de las personas a lugares que se encuentran fuera de su lugar de residencia habitual por motivos personales o de negocios/profesionales». OMT

En igual dirección el investigador mexicano Torre Padilla, (Torre Padilla, 1997) destaca que «El turismo es un fenómeno social que consiste en el desplazamiento voluntario y temporal de individuos o grupos de personas que, fundamentalmente por motivos de recreación, descanso, cultura o salud, se trasladan de su lugar de residencia habitual a otro, en el que no ejercen ninguna actividad lucrativa ni remunerada, generando múltiples interrelaciones de importancia social, económica y cultural».

Partiendo de las definiciones anteriores se puede concluir que la motivación del viaje está relacionada con una actividad turística, con una tipología que en este caso se concretan en la cultura y el patrimonio cultural.

Para el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS, 1999), el turismo cultural es «aquella forma de turismo que tiene por objeto, entre otros fines, el conocimiento de monumentos y sitios histórico-artísticos. Ejerce un efecto realmente positivo sobre estos en tanto en cuanto contribuye – para satisfacer sus propios fines – a su mantenimiento y su protección. Esta forma de turismo justifica, de hecho, los esfuerzos que tal mantenimiento y protección exige de la comunidad humana, debido a los beneficios socioculturales y económicos que comporta para toda la población implicada».

En la definición, primera de su tipo en el ámbito internacional, se puso el énfasis en los recursos monumentales e históricos-artísticos y se valoró el aporte positivo que puede hacer el turismo cultural a la conservación y mantenimiento del patrimonio.

En el mismo sentido la Organización Mundial del Turismo (OMT, 2016), reconoce el turismo cultural como «todos los movimientos de las personas para satisfacer la necesidad humana de diversidad, orientados a elevar el nivel cultural del individuo, facilitando nuevos conocimientos, experiencias y encuentros».

La definición formulada por la OMT destaca que el turismo cultural tiende a satisfacer la necesidad humana de diversidad. Según Maslow estas necesidades se dividen en cinco grandes grupos:

Necesidades fisiológicas: son las necesidades innatas, como la necesidad de alimentación, sueño y reposo, abrigo, o el deseo sexual.

El turismo cultural cuando selecciona un destino busca satisfacer esta necesidad a través de la elección de visitas guiadas por lugares adecuados, eludiendo sitios en los que tiene que exponerse al sol y que son de fácil acceso a una buena gastronomía, a los aseos, etc.

De seguridad: para el turista o visitantes es esencial sentirse seguro en el lugar visitado y para ello debe estar informando en todo momento de las particularidades del sitio en el que se encuentra, de peligros y precauciones que debe tener, etc.

Sociales: el turista o visitantes debe recibir un trato amistoso y cercano que facilite la interacción con la población residente lo que le garantizará la recreación y el disfrute.

De autoestima: los guías/intérpretes del patrimonio deben ofrecer una información que sea fácil de comprender por los turistas o visitantes con el propósito de fomentar el autodescubrimiento de estos, convirtiéndolos en protagonista de la actividad.

De autorrealización: está relacionada con la manera como se ve y se evalúa la persona, es decir, con la autoevaluación.

Maslow

Entre las definiciones realizada por expertos destaca la de Francisca Hernández (Hernández, 2015) que subraya que el turismo cultural puede definirse como «el desplazamiento temporal, cuya motivación principal es ampliar horizontes, buscar conocimiento y emociones a través del descubrimiento de un patrimonio y de su territorio. […] es una práctica cultural que requiere un desplazamiento»

En la definición la investigadora advierte que a través del turismo cultural los visitantes adquieren nuevos conocimientos, experiencias y emociones y pone el énfasis en que estas se alcanzan a través del descubrimiento del patrimonio y de su territorio. Este elemento permite hablar de la importancia que tiene poner en valor el patrimonio para lograr gestionar el turismo cultural con eficiencia y eficacia.

Para el Servicio Nacional de Turismo (SENATUR, 2014),  destaca que el turismo cultural «es aquella forma de turismo motivada por conocer, experimentar, y comprender distintas culturas, formas de vida, costumbres, tradiciones, monumentos, sitios históricos, arte, arquitectura y festividades que caracterizan a una sociedad y su gente y reflejan la identidad de un destino»

De los planteamientos anteriores se deduce que el turismo cultural es un sistema complejo y multidimensional que tiene incidencia directa en la economía, la sociedad, la cultura, el medioambiente, la política y la educación de un territorio.

Cultural: los turistas culturales se desplazan de su lugar de residencia habitual hacia otro lugar (no habitual) motivados por atractivos vinculados a la cultura y al patrimonio del destino.

Social: el turismo cultural es un factor de transformación social que dinamiza el intercambio intercultural entre el turista y la población receptora, estimula la socialización de conocimientos, favorece la creación de empleo, la puesta en valor del patrimonio y el reforzamiento de la identidad cultural local.

Económico: favorece la creación de nuevas empresas, amplia las oportunidades de negocios, incentiva la generación de empleo, estimula la innovación y el desarrollo tecnológico y contribuye a los ingresos públicos y privados, etc.

Educativo: a través del turismo cultural se genera un proceso de intercambio de información entre el o los turistas y la comunidad anfitriona que se transforma en un proceso de aprendizaje social.

Medioambiental: por su capacidad de sensibilización puede influir en los turistas para que cuando viajen sean más respetuosos con la naturaleza, con la cultura y el patrimonio local y con la comunidad anfitriona.

Político: el turismo cultural, desde el punto de vista de la planificación, responde a planes, programas y proyectos de desarrollo de alcance internacional, nacional, regional, provincial, comarcal y municipal.

La Comisión de las Comunidades Europeas,  (1993) señala que para que se desarrolle el turismo cultural en un territorio tienen que cumplirse, al menos, tres condiciones:

  • Un deseo de conocer y comprender los objetos muebles y las obras materiales, los lugares incluyendo la población con la que se entra en contacto, y las tradiciones.
  • El consumo de un producto que contenga un significado cultural, ciudades y conjuntos históricos, monumentos, poblaciones vernáculas, obras de arte, festividades y tradiciones inmateriales, intercambio de ideas, gastronomía, artesanía, etcétera).
  • La intervención de un mediador, que tenga la función de subrayar el valor del producto cultural, su presentación y explicación, propiciando una interpretación efectiva y auténtica del bien.

El turismo cultural ha alcanzado un gran protagonismo dentro de la industria turística a partir del cambio que se ha producido en la manera de entender cultura y el patrimonio.

Cultura y Turismo Cultural. 

La cultura constituye una parte importante de la materia prima con la que trabaja el turismo cultural, entre otras razones, porque la planificación de la oferta turística en un destino que promueve el turismo cultural se sustenta en la transformación de los recursos de la cultura local en productos turísticos.

Durante el proceso de transformación del recurso en producto es esencial tener una concepción clara del concepto de cultura con el cual se quiere trabajar por lo que es imprescindible abordar este.

La cultura, señala Maria G. Portugal Flores (Flores 2007) «es la base y el fundamento de lo que somos. Esta existe en nosotros desde el momento en que nacemos y es el aporte moral e intelectual de nuestros progenitores en un inicio y de nuestro entorno posteriormente»

Para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, (UNESCO, 1982) la cultura […] puede considerarse actualmente como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o un grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales al ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias […].

Estos valores, tradiciones y creencias son fundamentales para el desarrollo del turismo cultural ya que los turistas culturales se desplazan de su lugar de residencia habitual hacia otro lugar (no habitual) motivados por los atractivos culturales del destino, espacio en el cual se establece un intercambio de conocimientos, experiencias y vivencias de carácter cultural entre el turista y la comunidad receptora.

Para satisfacer esa demanda turística los gestores/as turísticos y culturales deben planificar una oferta turística/cultural que permita aprovechar los recursos turísticos, considerándolos como «todo aquel elemento, bien natural, bien creado o manipulado por el hombre, enclavado en un territorio y que por sus características es susceptible de ser integrado en un sistema de explotación turística, de modo que sirva de atractivo, o como complemento a otro atractivo, para su aprovechamiento por parte de los consumidores» (Solsona Monzonís, 1999)

De acuerdo con los razonamientos realizados se infiere que la cultura no es un fenómeno separado del patrimonio cultural y que ambos tienen una repercusión directa sobre el territorio en general y sobre el turismo cultural en particular.

El pastoreo

Patrimonio y turismo cultural.

 El Secretario General de la OMT, Taleb Rifai (OMT, 2015) al valorar la relación existente entre turismo y patrimonio expresó lo siguiente: «El patrimonio cultural cuenta la historia de la humanidad, cuenta nuestra historia. Si se gestiona adecuadamente, el turismo puede proteger y revitalizar este patrimonio, generar nuevas oportunidades para las comunidades locales, y fomentar la tolerancia y el respeto entre pueblos y naciones»

Desde esta perspectiva se reconoce que el turismo cultural constituye un poderoso incentivo para conservar y potenciar el patrimonio cultural, ya que los ingresos que genera pueden reconducirse hacia iniciativas que garanticen su rehabilitación, conservación y difusión.

El patrimonio cultural de un pueblo -señala la (UNESCO, 1982)- debe comprender las obras de sus artistas, arquitectos, músicos, escritores y sabios, así como las creaciones anónimas, surgidas del alma popular, y el conjunto de valores que dan un sentido a la vida. Es decir, las obras materiales y no materiales que expresan la creatividad de ese pueblo: la lengua, los ritos, las creencias, los lugares y monumentos históricos, la literatura, las obras de arte y los archivos y bibliotecas.

Este enfoque de patrimonio trasciende la visión tradicional que existía sobre el término al asumirlo desde una perspectiva más general, lo cual constituye uno de los factores que ha influido en la socialización del concepto y en la necesidad de garantizar su salvaguarda, conservación y difusión.

El patrimonio cultural no es un fenómeno estático sino vivo y dinámico porque es producto de la creatividad humana y en ese sentido se hereda, transmite y modifica de una generación a otra.

Avalando la tesis sobre el carácter dinámico del patrimonio la UNESCO, (UNESCO, 2014), aporta otra definición en la que destaca que «el patrimonio cultural en su más amplio sentido es a la vez un producto y un proceso que suministra a las sociedades un caudal de recursos que se heredan del pasado, se crean en el presente y se transmiten a las generaciones futuras para su beneficio»

En la misma dirección de la UNESCO, la investigadora Georgina DeCarli, (DeCarli, 2006) suscribe que patrimonio cultural es «el conjunto de bienes culturales y naturales, tangibles e intangibles, generados localmente, y que una generación hereda / transmite a la siguiente con el propósito de preservar, continuar y acrecentar dicha herencia»

Las definiciones analizadas revelan que el patrimonio cultural está compuesto por un conjunto de bienes culturales heredado, valorado, respetado, conservado y transmitido de una generación a otra, en un territorio determinado y en ese sentido el patrimonio es también territorial.

El territorio es un escenario privilegiado, portador de bienes culturales, ricos y diversos, que siendo gestionados con eficiencia pueden lograr una fuerte atracción turística, considerando que los recursos patrimoniales constituyen la materia prima con la que trabajan los gestores/as del turismo cultural durante la planificación de la oferta turística. 

Según la clasificación de la (UNESCO, 1954), los bienes culturales pueden ser tangibles  (material) e intangibles  (inmaterial).

Patrimonio tangible o material:

Este se divide en patrimonio mueble e inmueble.

Mueble: yacimientos arqueológicos, monumentos históricos, conjuntos arquitectónicos, paisajes culturales, etc.

Inmueble: manuscritos, documentos, películas, obras de arte, fotografías, etc.

Patrimonio inmaterial o intangible:

Comprende tradiciones o expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes, como tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional.

Es oportuno afirmar que los bienes patrimoniales no pueden formar parte de una oferta turística cultural sino son transformados en recursos patrimoniales y para eso tienen que ser objeto de alguna iniciativa de puesta en valor.

Cualquier iniciativa de puesta en valor de los bienes patrimoniales implica desarrollar un proceso de investigación que exige, entre otros aspectos, la realización de un inventario de los recursos turísticos.

Una de las metodologías más utilizadas para estos fines es la de la Organización de Estados Americanos  (OEA) citada por (Camara, Morcate Labrada, 2014), en la cual se clasifican los recursos en las siguientes categorías:

Sitios naturales: (montañas, planicies, costas, lagos, lagunas y esteros, ríos y arroyos, caídas de agua, grutas y cavernas, lugares de observación de flora y fauna, lugares de caza y pesca, caminos pintorescos, termas, parques nacionales y reservas de flora y fauna).

Museos y manifestaciones culturales históricas (museos, obras de arte y técnica, lugares históricos, ruinas y sitios arqueológicos).

Folklore (manifestaciones religiosas y creencias populares, ferias y mercados, música y danzas, artesanías y artes populares, comidas y bebidas típicas, grupos étnicos, arquitectura popular y espontánea).

Realizaciones técnicas, científicas y artísticas contemporáneas (explotaciones mineras, explotaciones agropecuarias, explotaciones industriales, obras de arte y técnica, centros científicos y técnicos).

Acontecimientos programados (artísticos, deportivos, ferias y exposiciones, concursos, fiestas religiosas y profanas, carnavales).

Las evidencias anteriores demuestran que la cultura y patrimonio cultural, constituyen los pilares fundamentales sobre los que se sustenta el turismo cultural.

La cultura y el patrimonio cultural, constituyen la materia prima con las que se elabora una oferta de turismo cultural capaz de satisfacer la demanda.

Conclusiones

  • La cultura y el patrimonio cultural constituyen la materia prima con la que trabajan los gestores/as del turismo cultural en la elaboración del producto turístico que se le brinda al turista cultural, como oferta turística con la finalidad de satisfacer su demanda.
  • El turismo cultural puede generar beneficios para el desarrollo y consolidación de la cultura y el patrimonio, pero su mal uso turístico puede provocar costes irreversibles que afectarían el curso normal del desarrollo cultural de un territorio.
  • El turismo cultural, utilizado de forma racional y sostenible, contribuye a revitalizar el interés de los habitantes del destino turístico por su cultura, expresada a través de sus costumbres y tradiciones, así como en la protección del patrimonio material e inmaterial.

Aquí termina este artículo sobre cultura y patrimonio, pilares del turismo cultural Si te ha resultado interesante y útil déjanos un comentario.

Bibliografía

Camara, Charles Jean, Morcate Labrada, F. de los Á.  (2014). Metodología para la identificación, clasificación y evaluación de los recursos territoriales turísticos del centro de ciudad de Fort-de-France: Vol. XXXV  (Issue 1). https://www.redalyc.org/pdf/3768/376834399005.pdf

Comisión de las Comunidades Europeas.  (1993). Turismo cultural en Europa. http://aei.pitt.edu/41731/1/A5914.pdf

DeCarli.  (2006). Los Diversos Patrimonios. http://www.ilam.org/index.php/es/programas/ilam-patrimonio/los-diversos-patrimonios

Hernández, F. H.  (2015). La Museología ante los retos del siglo XXI. E-Rph – Revista Electrónica de Patrimonio Histórico, 0 (1), 333–358. https://doi.org/10.30827/E-RPH.V0I1.3326

ICOMOS.  (1999). CARTA INTERNACIONAL SOBRE TURISMO CULTURAL. https://www.icomos.org/charters/tourism_sp.pdf

Maria G. Portugal Flores.  (2007). CONCEPTO DE CULTURA – Promonegocios.net. https://www.promonegocios.net/mercadotecnia/cultura-concepto.html

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SENATUR.  (2014). Turismo Cultural: UNA OPORTUNIDAD PARA EL DESARROLLO LOCAL. http://www.indap.gob.cl/docs/default-source/turismo-rural-y-artesanía/estudios-de-interés/turismo-cultural—guía-metodológica.pdf?sfvrsn=2

Solsona Monzonís, J.  (1999). El Turismo Rural en la Comunidad Valenciana: Análisis y Planificación. http://www.ucipfg.com/Repositorio/MGTS/MGTS14/MGTSV-07/tema2/Solsona_Monzonis.pdf

Torre Padilla, O. de la.  (1997). El turismo : fenómeno social. FCE. https://books.google.es/books/about/El_turismo.html?hl=es&id=81CUAAAACAAJ&redir_esc=y

UNESCO.  (1954). Convención para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado y Reglamento para la aplicación de la Convención. http://portal.unesco.org/es/ev.php-URL_ID=13637&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html

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UNESCO.  (2014). INDICADORES UNESCO DE CULTURA PARA EL DESARROLLO. https://es.unesco.org/creativity/sites/creativity/files/digital-library/cdis/Patrimonio.pdf

 

 

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9 Comentarios sobre “Cultura y patrimonio: pilares del turismo cultural

    • Marian, muchas gracias por tu comentario. Aprovecho para felicitarte por tus resultados de trabajo. Saludos

  • Magnífico artículo. Estoy realizando el máster en Turismo Cultural en la Universidad de Alicante. Ya he acabado el primer semestre y cuando he leído el artículo me ha refrescado todo lo aprendido y aprehendido.
    Muchísimas gracias Terry

    • Gracias por tu valoración, Jesús. Tengo muy buenas referencias sobre el máster que estás realizando y considero que es una tipología turística con muy buenas perspectivas. Me alegra mucho que el artículo te haya sido de utilidad. Muchas gracias por dedicar parte de tu tiempo para comentarlo.

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