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Importancia de la gestión sostenible de los recursos turísticos

gestión sostenible de los recursos turísticos

Introducción

El crecimiento acelerado del turismo, demanda de una gestión sostenible de los recursos turísticos. En el presente artículo se aportan algunas de las claves esenciales para bordar, de forma innovadora y creativa, esta gestión.

Desde esta propuesta se persigue aportar información sobre los impactos que produce la actividad turística en los recursos. Estos impactos tienen lugar en el ámbito económico, sociocultural y medioambiental, y son el resultado de las interacciones que se establecen entre los turistas, el destino y la población local.

Estas interacciones que se producen entre los turistas, el destino y la población local, sumado la fragilidad de los recursos turísticos, no renovables, hacen que se requiera, en la actividad turística, de una gestión responsable y sostenible que demanda unidad y consenso entre los actores políticos, económicos, sociales, culturales, medioambientales, etc. que intervienen en la planificación, organización, evaluación y control de la actividad turística.

En este artículo se hacen una serie de reflexiones, de alcance estratégico, relacionadas con temáticas como la capacidad de carga turística, el impacto económico, sociocultural y medioambiental del turismo y la gestión sostenible de los recursos turísticos.

Estas son temáticas fundamentales para desarrollar un turismo que cumpla con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 durante la presente década.

Desarrollo

Los recursos turísticos

Los recursos turísticos constituyen la materia prima sobre la que se trabaja para diseñar una oferta turística que satisfaga las necesidades de la demanda.

Lo anterior significa que cualquier proyecto de desarrollo turístico se sustenta en los recursos que existen en el destino. No se puede garantizar la actividad turística si no existe un recurso a consumir y una motivación, por parte del visitante, para consumirlo.

Aproximación al concepto de recurso turístico

Los recursos turísticos constituyen un factor imprescindible para que se produzca el desplazamiento de las personas a un lugar diferente al de su residencia habitual. En ese sentido resulta necesario reflexionar sobre su definición.

En 1978, la Organización Mundial del Turismo (OMT) definió los recursos turísticos como «todos los bienes y servicios que, por intermedio de la actividad del hombre y de los medios con los que cuenta, hacen posible la actividad turística y la satisfacción de las necesidades de la demanda».

Este enunciado tiene un carácter orientador al establecer un conjunto de pautas que, implícita o explícitamente, están presentes en sucesivas definiciones.

Entre estas pautas se destacan las siguientes:

  1. Bienes y servicios.
  1. Está presente la actividad humana.
  1. Garantizan la actividad turística.
  1. Satisfacen las necesidades de la demanda.

En el mismo sentido, (Solsona, 1999) precisa que el recurso turístico es «todo aquel elemento, bien natural, bien creado o manipulado por el hombre, enclavado en un territorio y que por sus características es susceptible de ser integrado en un sistema de explotación turística, de modo que sirva de atractivo, o como complemento a otro atractivo, para su aprovechamiento por parte de los consumidores».

A través del análisis de este concepto se puede concluir que los recursos turísticos:

  • Son bienes naturales o culturales.
  • Son creados o manipulados por el ser humano.
  • Están enclavados en un territorio.
  • Forman parte de la actividad turística.
  • Tienen capacidad, como atractivo, para generar una corriente turística.
  • Tienen capacidad para servir como complemento de otros atractivos que promueven una corriente turística.

Este es un concepto en el que aparece, como elemento significativo, el término territorio que hace alusión, según (Capel, 2016)  a «[…] una construcción cultural donde tienen lugar las prácticas sociales con intereses distintos, con percepciones, valoraciones y actitudes territoriales diferentes, que generan relaciones de complementación, de reciprocidad, pero también de confrontación. Dicha construcción es susceptible de cambios según la época y las dinámicas sociales»

Desde la perspectiva anterior, el territorio se entiende aquí como un recurso turístico dinámico y con potencialidades de uso sostenible.

Para Ramírez Blanco, citado por (Navarro, 2015) los recursos turísticos son «aquellos elementos naturales, objetos culturales o hechos sociales que mediante una adecuada y racionada actividad humana, pueden ser utilizados como causa suficiente para motivar el desplazamiento turístico».

En el enunciado antedicho se hace referencia a tres componentes que son fundamentales para garantizar una oferta que sea capaz de garantizar una experiencia turística de calidad.

  • Elementos naturales.
  • Objetos culturales.
  • Hechos sociales.

En la descripción se precisa que la intervención del ser humano los recursos deben ser adecuada y racional, hecho que fundamenta la necesidad de planificar.

En el caso de España, la definición y regulación de recursos turísticos aparece en la normativa de las Comunidades Autónomas que tienen las competencias en materia de turismo.

Esta tesis se puede demostrar a partir de los siguientes ejemplos:

  • En el Capítulo I, Artículo 7 de la Ley 13/2016, de 28 de julio, de Turismo del País Vasco (BOPV, 2016) se especifica que «Son recursos turísticos los bienes materiales o inmateriales, elementos físicos, de naturaleza, sociales y culturales que puedan generar atracción y consumo turístico, así como las infraestructuras de los establecimientos y los servicios orientados al turismo».
  • En las disposiciones generales, Artículo 2 de Artículo 2 de la  Ley 2/2001, de 31 de mayo, de Turismo de La Rioja (BOLR, 2001) se reconocen como recursos turísticos «los bienes y el patrimonio cultural y natural que puedan generar corrientes turísticas con repercusiones en la situación económica de una colectividad».
  • En el preámbulo de la Ley del Principado de Asturias 7/2001, de 22 de junio (BOPA, 2001) se precisa recursos turísticos son «Aquellos bienes, materiales o inmateriales, naturales o no, que por su esencia o circunstancias son capaces de generar, de forma directa o indirecta, una relevante actividad turística».
  • En el artículo 21 de la Ley 7/2011, de 27 de octubre, del Turismo de Galicia se destaca que «Son recursos turísticos todos los bienes materiales e inmateriales y las manifestaciones de la realidad física, social, histórica y cultural de Galicia que puedan generar o incrementar de forma directa o indirecta los flujos turísticos tanto del interior como del exterior de nuestra comunidad, propiciando repercusiones económicas favorables».

Sobre la base de las ideas expuestas se puede concluir que los recursos turísticos poseen una serie de cualidades que lo convierten en imprescindibles dentro de la actividad turística. Entre estas destacan las siguientes:

  1. Constituye la materia prima con la que se diseñan los productos turísticos que garantizan la actividad turística.
  1. Tienen capacidad para generar corriente turística.
  1. Son el sustento de la oferta turística que debe satisfacer las necesidades de la demanda.
  1. Aportan autenticidad e identidad al destino turístico, diferenciándolo de la competencia y haciéndolo más competitivo si son bien gestionados.
  1. Constituyen un indicador de calidad del destino en general y de la oferta turística en particular.

La diversidad de recursos existentes y su trascendencia dentro de la actividad turística ha generado una multiplicidad de definiciones en las que se hace alusión a la clasificación de recursos turísticos.

Clasificación de recursos turísticos

Clasificación de los recursos turísticos

Entre las clasificaciones existentes destacan las siguientes: Clawson y Knetsch (1966), Pierre Defert (1972), Gutiérrez (1986), Romero (1986), Corna Pellegrini (1973), Bukart y Medlik (1986), Gunn (1988).

Una de las clasificaciones más utilizadas es la propuesta por la Organización de Estados Americanos (OEA), citada por (Boullón, 2006), que agrupa los recursos turísticos en cinco grandes categorías. Estas son:

  1. Sitios naturales (montañas, planicies, costas, lagos, lagunas y esteros, ríos y arroyos, caídas de agua, grutas y cavernas, lugares de observación de flora y fauna, lugares de caza y pesca, caminos pintorescos, termas, parques nacionales y reservas de flora y fauna). 
  1. Museos y manifestaciones culturales históricas (museos, obras de arte y técnica, lugares históricos, ruinas y sitios arqueológicos).
  1. Folclore (manifestaciones religiosas y creencias populares, ferias y mercados, música y danzas, artesanías y artes populares, comidas y bebidas típicas, grupos étnicos, arquitectura popular y espontánea). 
  1. Realizaciones técnicas, científicas y artísticas contemporáneas (explotaciones mineras, explotaciones agropecuarias, explotaciones industriales, obras de arte y técnica, centros científicos y técnicos). 
  1. Acontecimientos programados (artísticos, deportivos, ferias y exposiciones, concursos, fiestas religiosas y profanas, carnavales).

El enfoque planteado por la OEA le otorga al patrimonio cultural y natural una connotación especial. Esta valoración justifica la necesidad de considerar los recursos patrimoniales como uno de los ejes vertebradores de la actividad turística.

Los recursos turísticos patrimoniales

Los recursos turísticos patrimoniales, por sus características y configuración, son frágiles y no renovables. Estos requieren ser gestionados de manera eficiente para que se pueda garantizar su conservación y uso turístico sostenible.

Un recurso turístico patrimonial, según Martín Guglielmino, citado por (Terry, 2019) es «[…] aquel medio que nos permite, dentro de una planificación cultural a escala regional, comarcal o municipal, utilizar su capacidad de ser un referente histórico o natural, poseer un potencial de ser interpretado de acuerdo con las temáticas generales adecuadas y capaz de recibir una explotación sostenible que permita formar parte de un programa de desarrollo social y económico sustentado en el turismo cultural».

Este tipo de recurso, con características especiales, se distingue por tener cuatro atributos fundamentales:

  • Un carácter territorial: tiene presencia en el territorio y es valorado por sus habitantes. Desempeña una función identitaria.
  • Una dimensión temporal: permanece en el tiempo como parte de la herencia recibida que debe conservarse y transmitirse a las nuevas generaciones. 
  • Una potencialidad interpretativa: presencia de un mediador, de un intérprete que utiliza la metodología de la interpretación como herramienta que facilita la comunicación entre el recurso y el visitante. Se utiliza para dar a conocer los valores patrimoniales de un recurso.
  • Valor de uso: forma parte de la oferta turística para satisfacer las necesidades de una demanda y generar un beneficios social y económico para la población local.
  • Son frágiles y no renovables: se deben gestionar desde un enfoque sostenible para garantizar su conservación y uso turístico.

A partir de los argumentos expuestos se puede apuntar que el patrimonio cultural, cumple una función diferenciadora (otorga autenticidad e identidad) y potencia la competitividad al aportarle un valor añadido al destino turístico.

Estas dos cualidades cumplirán su función si los gestores implicados en la planificación turística son capaces de aprovechar las posibilidades que ofrecen los recursos turísticos existentes en su territorio.

Al valorar la singularidad de estos recursos, en el informe de “Sostenibilidad local: una aproximación urbana y rural” (OSE, 2008), se subraya que «Una gestión inteligente del patrimonio lo convierte en un elemento clave para una mayor cohesión social, económica, ambiental y cultural entre los territorios y, por tanto, en un elemento clave de sostenibilidad».

Carga Turística

La gestión sostenible de los recursos turísticos

El desarrollo de una gestión sostenible en turismo se traduce en una garantía para la conservación de los recursos que aseguran la actividad turística. Los gestores implicados en este proceso deben trabajar para maximizar los beneficios que generan estos recursos sin hipotecar el futuro.

El impacto del turismo

El desarrollo acelerado de la industria turística, demanda de una planificación más objetiva y de una gestión eficiente, efectiva y eficaz. El propósito es lograr comportamientos turísticos menos nocivos y minimizar el impacto que produce la actividad turística.

Estos impactos que se producen, fundamentalmente, en lo económico, lo sociocultural y medioambiental, son el resultado de las interacciones que se establecen entre los turistas, el destino y la población local. De estas interacciones surge la necesidad de prestar atención a la capacidad de carga turística.

Capacidad de carga turística

La capacidad de carga turística surge como una herramienta de gestión para garantizar el uso sostenible de los recursos turístico.

La Organización Mundial del Turismo (OMT, 2004) define la capacidad de carga como «el número máximo de personas que puede visitar un destino turístico al mismo tiempo sin causar la destrucción del entorno físico y económico y una reducción inaceptable de la calidad de la satisfacción de los visitantes»

Una evaluación de las corrientes turísticas y de los impactos que provocan en el destino es ineludible. La capacidad de carga, como herramienta de gestión, se convierte en una alternativa viable para para garantizar la sostenibilidad de los recursos patrimoniales y satisfacer, de forma proporcionada, las necesidades económicas, socioculturales y medioambientales.

Un análisis en torno a la literatura sobre capacidad de carga turística permite corroborar la cantidad de definiciones que existen sobre el término. Entre estas sobresalen las siguientes:

  • La capacidad de carga turística «hace referencia al número máximo de visitantes que puede contener un determinado espacio / recurso / destino turístico; en otras palabras, el límite más allá del cual la explotación turística de un recurso / destino es insostenible por perjudicial». (García Hernández, 2000)
  • Capacidad de carga es el umbral o límite de tolerancia más allá del cual se saturan las instalaciones (capacidad de carga física), disminuye el bienestar del visitante (capacidad de carga perceptual o psicológica), la población residente siente malestar por el aumento excesivo de turistas (capacidad de carga social) o se degrada el medio ambiente (capacidad de carga ambiental). (Quintero Santos, 2004)
  • La capacidad de carga turística se refiere al nivel máximo de uso de visitantes e infraestructura correspondiente que un área puede soportar, sin que se provoquen efectos en detrimento de los recursos y se disminuya el grado de satisfacción del visitante, o se ejerza un impacto adverso sobre la sociedad, la economía o la cultura de un área. (McIntyre, 1993)

Las definiciones expuestas evidencian que existe un límite para el uso de los destinos y recursos turísticos y avala el alcance que tiene realizar estudios de carga para el desarrollo turístico sostenible.

A través de los resultados de estos análisis se pueden diseñar estrategias que garanticen la sostenibilidad de los recursos al establecerse los límites que no se pueden sobrepasar durante su uso turístico.

La capacidad de carga se puede determinar en función, entre otros, de los siguientes ejes transversales:

Capacidad de carga física: se mide por la capacidad o límite de tolerancia máximo que tienen los recursos, servicios e infraestructuras para soportar la afluencia de visitantes.

Un ejemplo, en este sentido es el cambio en el sistema de visitas controladas a la Cueva de Altamira con el objetivo de disminuir el deterioro que estaba generando su uso como recurso turístico.

En este caso, se observa una sobrecarga de un recurso turístico patrimonial, en espacio cerrado, que influye en el buen estado de conservación de este.

La sobrecarga de los recursos turísticos patrimoniales se produce también en espacios abiertos como resultado de problemas de congestión diaria, de aparcamiento, de saturación de las infraestructuras de acogida, etc.

Un ejemplo de este tipo de impacto se encuentra en el complejo monumental de la Alhambra.

Capacidad de carga perceptual o psicológica: está relacionada con la satisfacción del visitante, con aquellos elementos que disminuyen la calidad de la experiencia turística. 

Siguiendo con el mismo ejemplo de Altamira, la sobrecarga de este recurso (espacio cerrado) afecta la calidad de la experiencia turística y el nivel de insatisfacción del visitante. Los guías turísticos y/o intérpretes del patrimonio no trabajan igual con un grupo de 25 turistas que con uno de 50.

Capacidad de carga social: está relacionada con la población local y con el nivel de participación que haya tenido en el diseño de los proyectos de desarrollo turístico.

La magnitud de los impactos dependerá, en gran medida, de las diferencias socioculturales existentes entre turistas y residentes. La actividad turística puede afectar las formas de vida, sistemas de valores, tradiciones y creencias de la población local y generar un rechazo hacia el turista.

Capacidad de carga ecológica: se refiere a los problemas ambientales, al nivel máximo de visitante que un recurso (parque natural) puede soportar sin sufrir un impacto ambiental y ecológico.

Capacidad de carga económica: se relaciona con la capacidad de integrar las actividades turísticas a la economía local sin que ello signifique implementar el monocultivo turístico que significaría el desplazamiento de otras actividades económicas tradicionales.

Capacidad de Carga Turística

El estudio de la capacidad de carga puede garantizar la conservación de los recursos turísticos, su preservación para las futuras generaciones y asegurar una oferta turística de calidad que sea capaz de satisfacer las necesidades de la demanda.

A partir del análisis anterior se puede concluir que para reducir el impacto que produce la actividad turística es imprescindible una gestión sostenible de los recursos con los que trabaja.

La sostenibilidad constituye uno de los temas prioritarios dentro del turismo porque puede disminuir el efecto negativo que genera esta actividad sobre los recursos naturales, patrimoniales y culturales de un territorio.

El concepto de sostenibilidad, por su alcance estratégico, se ha ido aplicando a diferentes sectores, entre los cuales sobresale el turismo.

Importancia de la gestión sostenible de los recursos turísticos

La preparación de del territorio para un desarrollo turístico sostenible requiere cambios profundos en el modelo de gestión, sobre todo si se trata de gestionar recursos frágiles y no renovable como es el caso de los relacionados con el patrimonio cultural.

Este cambio de modelo debe partir de asumir la gestión del turismo desde una perspectiva integral. Esta debe involucrar a las instituciones públicas y privadas, a las asociaciones y la población local.

Gestionar los recursos turísticos, de forma sostenible, puede tener ventajas para el destino, para la población local y para los visitantes. En el caso del eje sociocultural, estas ventajas se concretan en las siguientes:

  • Otorga autenticidad e identidad al destino, aportándole un valor añadido que lo hace más competitivo al diferenciarlo de la competencia.
  • Valoración de la población por el patrimonio y la cultura local, lo que repercute en el reforzamiento de la identidad y en el sentido de arraigo y pertenencia el territorio.
  • Mejora de la calidad de vida de la comunidad local a partir de la creación de empleo especializado y de la generación de riqueza.
  • Puesta en valor del patrimonio a través de la rehabilitación, preservación, comunicación y difusión de los principales bienes culturales.
  • Incremento del intercambio cultural entre la población local y los visitantes.
  • Incremento del nivel de sensibilización hacia el patrimonio en general, hecho que constituye un elemento clave para garantizar la conservación de los recursos.
  • Introducción de estrategias de gestión que garanticen el uso sostenible de los recursos turísticos.

Gestión sostenible de recursos turísticos

La gestión sostenible, en turismo, debe garantizar la conservación del patrimonio cultural y natural con el objetivo de que las generaciones futuras puedan disfrutar de esa herencia recibida y beneficiarse de su uso como recurso turístico.

Gestión sostenible

El concepto de gestión

La gestión puede definirse como un conjunto de procedimientos que se ejecutan con el propósito de solucionar una situación determinada o concretar un proyecto.

En el ámbito del turismo y del patrimonio la gestión ha sido definida por diferentes autores/as, instituciones, organismos y organizaciones:

Para (González, 2009) «La gestión turística del patrimonio cultural podría definirse como la aplicación de conocimientos específicos para la conversión de bienes de patrimonio cultural en recursos turísticos».

En el mismo sentido (Hernández, 2002) destaca que la gestión del patrimonio es «[…] una serie de estrategias de intervención que, sirviéndose de las nuevas técnicas de planificación y de la adecuada administración de los recursos patrimoniales, humanos y económicos, tienen como objetivo conseguir el desarrollo de la conservación, investigación, difusión y disfrute de dicho patrimonio»

Por su parte la Asociación Española para la Gestión del Patrimonio (AEGPC, 2020)  «La Gestión de Patrimonio Cultural es la eficiente administración de recursos (patrimoniales, humanos, económicos y de todo tipo) ordenada a la consecución de objetivos sociales que afecten al Patrimonio Cultural».

La gestión implica tener en cuenta, entre otros, los siguientes elementos:

  • Planificación de recursos humanos, técnicos, materiales, financieros, patrimoniales, etc. Es un proceso racional orientado al conocimiento de la realidad para la toma de decisiones.

La planificación supone un conocimiento de la realidad objeto de estudio (diagnóstico), para tomar las decisiones que permitan producir un cambio, en esa situación inicial, que garantice visualizar una situación objetivo (pronóstico)

  • Organización, entendida, según Munch Galindo, citado por (Luna González, 2015) como el «[…] establecimiento de la estructura necesaria para la sistematización racional de los recursos, mediante la determinación de jerarquías, disposición, correlación y agrupación de actividades, con el fin de poder realizar y simplificar las funciones del grupo social».

 Desde esta perspectiva, la organización implica la administración de recursos financieros, la organización de personas, la asignación de recursos y la distribución de tareas generales y específicas dentro de una organización.

  • Evaluación y control, que garantizan que una organización logre cumplir los objetivos que se propuso llevar a cabo.

La gestión sostenible de los recursos turísticos

Desde el punto de vista de la gestión, el turismo responde a planes, programas y proyectos de alcance internacional, nacional, regional, provincial, comarcal, municipal, etc. y en ese sentido no puede crecer al margen de las políticas de desarrollo sostenible.

La gestión sostenible de los recursos turísticos demanda unidad y consenso entre los actores políticos, económicos, sociales, culturales, medioambientales, etc. que intervienen en la planificación, organización, evaluación y control de la actividad turística, a cualquier nivel (nacional, regional, provincial, local)

Esta unidad y consenso, según la OMT (OMT, 2020) debe girar en torno a tres principios fundamentales:

  1. Dar un uso óptimo a los recursos medioambientales, que son un elemento fundamental del desarrollo turístico, manteniendo los procesos ecológicos esenciales y ayudando a conservar los recursos naturales y la diversidad biológica.
  1. Respetar la autenticidad sociocultural de las comunidades anfitrionas, conservar sus activos culturales y arquitectónicos y sus valores tradicionales, y contribuir al entendimiento y la tolerancia intercultural.
  1. Asegurar unas actividades económicas viables a largo plazo, que reporten a todos los agentes unos beneficios socioeconómicos bien distribuidos, entre los que se cuenten oportunidades de empleo estable y de obtención de ingresos y servicios sociales para las comunidades anfitrionas, y que contribuyan a la reducción de la pobreza.

Partiendo de los presupuestos anteriores, los gestores públicos y privados, que intervienen en la planificación del uso sostenible de los recursos turísticos deben considerar los tres pilares de la sostenibilidad: económica, ambiental y sociocultural con la finalidad de:

  • Evitar una gestión de los recursos turístico que ponga en peligro la conservación de estos y la garantía de que puedan ser apreciados por las futuras generaciones.
  • Convertir al patrimonio, como recurso de uso turístico, en rentable y sostenible.
  • Lograr un equilibrio entre los beneficios económicos, socioculturales y ambientales que pueden generar los recursos turísticos.
  • Asegurar una gestión eficiente, efectiva y eficaz de los recursos asociados a la actividad turística.

Conclusiones

  1. Los recursos turísticos constituyen la materia prima sobre la que se sustenta la actividad, en turismo, que satisface las necesidades de la demanda en un destino.
  1. La gestión sostenible de los recursos turísticos demanda de un modelo de desarrollo sustentado en la unidad, el consenso y la cooperación entre los actores políticos, económicos, socioculturales y medioambientales que intervienen en la planificación, organización, evaluación y control de la actividad turística.
  1. Los recursos turísticos son frágiles y no renovables por lo que deben ser gestionados de manera responsable y sostenible para garantizar su conservación.
  2. A través de la gestión eficiente, efectiva y eficaz de los recursos turísticos el turismo puede cumplir con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 en la presente década.

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