Por qué tu comarca aún no funciona como destino turístico: errores de modelo y gestión

Reunión técnica comarcal sobre destino turístico comarcal, con responsables locales analizando mapas y planificación turística en una sala institucional rural.

Por qué tu comarca aún no funciona como destino turístico: errores de modelo y gestión

Tabla de contenidos

Serie 1: La comarca sin modelo turístico compartido. Artículo 1 de 4

Introducción 

En numerosos territorios rurales, el debate sobre la falta de estructuración turística de las comarcas no es nuevo. Sin embargo, en el escenario actual de planificación territorial, esta cuestión ha adquirido una relevancia renovada, especialmente en un contexto en el que el turismo se concibe cada vez más como una herramienta de desarrollo sostenible, cohesión territorial y dinamización económica. Hoy resulta evidente que el turismo no puede entenderse como una suma de iniciativas locales aisladas, sino como un sistema territorial complejo que requiere visión compartida, coordinación y planificación estratégica a escala supramunicipal.

Desde esta perspectiva, la escala comarcal se presenta como un ámbito clave para articular recursos, actores y propuestas de valor que permitirán configurar un verdadero destino turístico comarcal. No obstante, en la práctica, muchas comarcas no logran operar como destinos turísticos funcionales, a pesar de contar con patrimonio natural, cultural y paisajístico de alto valor. La ausencia de estructuras estables de gobernanza, de marcos estratégicos comunes y de mecanismos efectivos de cooperación limita su capacidad para consolidarse como destinos reconocibles y competitivos, tanto en mercados próximos como en mercados emergentes.

Este artículo constituye el punto de partida de una serie que analiza los errores más frecuentes que se producen en la escala comarcal y los efectos derivados de la ausencia de un modelo turístico compartido. Partiendo de los fundamentos de la gobernanza turística comarcal, se plantea como objetivo central identificar y comprender las causas profundas de la desestructuración del destino, entendiendo este análisis como un paso imprescindible para avanzar hacia modelos más coherentes y sostenibles, capaces de transformar el potencial territorial en resultados tangibles para la población local.

Errores estructurales en la gestión turística comarcal 

Diagnóstico y evidencias 

Uno de los errores más habituales en la gestión del destino turístico comarcal es la inexistencia de una visión estratégica compartida entre los distintos municipios y actores implicados. En numerosos territorios, cada entidad local diseña y ejecuta sus propias acciones turísticas sin un marco supramunicipal que oriente los objetivos a medio y largo plazo, ni un relato territorial común que permita posicionar el conjunto de la comarca como un destino turístico coherente. Este déficit se traduce en planes municipales inconexos, campañas promocionales descoordinadas y decisiones reactivas ante oportunidades puntuales de financiación, que difícilmente se consolidan como políticas estables.

Desde esta perspectiva, el diagnóstico muestra que esta fragmentación no responde únicamente a una falta de voluntad política. Factores como la rotación frecuente de cargos públicos, la ausencia de estructuras técnicas comarcales estables o el desconocimiento de metodologías de planificación turística condicionan la capacidad real de los territorios para articular estrategias conjuntas. En comarcas rurales con escasos recursos técnicos, esta realidad se hace especialmente visible cuando no existen equipos de gestión del destino o entidades mixtas público‑privadas que asuman funciones de coordinación y liderazgo compartido, tal y como subraya la literatura sobre gobernanza para un turismo sostenible (Borges et al., 2014).

Destino turístico comarcal – Diagnóstico de fragmentación territorial – TerryConsultores, manos de un equipo técnico señalando distintos puntos de un mapa comarcal sobre una mesa de trabajo en una oficina de planificación turística sostenible.

Impactos y consecuencias 

La ausencia de una visión estratégica comarcal repercute directamente en la capacidad del territorio para consolidarse como destino turístico comarcal estructurado. Sin un marco común, la suma de esfuerzos locales termina generando resultados modestos y, en ocasiones, contradictorios entre sí. La investigación en gobernanza turística subraya que la construcción de destinos sostenibles exige acuerdos explícitos sobre prioridades, roles y criterios de actuación, de modo que los recursos limitados se orienten hacia objetivos compartidos y medibles (Borges et al., 2014). Cuando esto no ocurre, se debilita la especialización territorial, se diluye la propuesta de valor y se desperdician oportunidades de financiación y cooperación.

En términos prácticos, las consecuencias se observan en:

  1. La dificultad para estructurar productos turísticos comarcales integrados.
  2. La falta de continuidad de muchos proyectos.
  3. La percepción de improvisación por parte de los agentes locales.

Además, la inexistencia de una estrategia compartida dificulta la evaluación de resultados y la rendición de cuentas ante la ciudadanía, lo que alimenta la desconfianza hacia las políticas turísticas. En última instancia, la comarca queda atrapada en un círculo de iniciativas dispersas que no logran consolidar un destino turístico comarcal reconocible, competitivo y alineado con los principios de sostenibilidad rural que las políticas públicas dicen perseguir (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación [MAPA], 2011).

Desajustes entre acciones locales y modelo de destino 

Análisis aplicado 

Un segundo eje crítico se relaciona con la proliferación de acciones locales sin coherencia territorial, que funcionan al margen de un modelo de destino turístico comarcal claramente definido. Ferias, eventos, señalización, rutas o productos turísticos se diseñan desde una lógica estrictamente municipal, sin considerar su encaje en el conjunto comarcal ni su contribución a una experiencia de destino integrada. Esta dinámica genera solapamientos, mensajes contradictorios y una dispersión de recursos que limita el impacto real de las inversiones públicas, especialmente en comarcas con fuerte atomización municipal.

Desde el punto de vista de la gestión, la coherencia territorial implica definir criterios comunes para el desarrollo de productos, la comunicación y la experiencia del visitante, de forma que cada iniciativa local contribuya a reforzar el posicionamiento del destino turístico comarcal. Este enfoque no supone homogeneizar ni diluir las singularidades locales, sino integrarlas en un sistema que aporte valor al conjunto del territorio y refuerce su competitividad (Martínez del Vas & Capdepón Frías, 2019). Las experiencias de comarcas que han avanzado en esta línea muestran que la coordinación supramunicipal permite articular rutas temáticas, calendarios compartidos de eventos y sistemas de información turística integrados a escala de destino.

destino turistico comarcal coordinacion supramunicipal interior terryconsultores.webp

Comparativo o crítico 

En comparación con otros territorios que sí han desarrollado modelos de destino turístico comarcal más maduros, las comarcas con acciones locales descoordinadas presentan una menor capacidad para generar estancias prolongadas, paquetes integrados y productos de alto valor añadido. Mientras que algunos destinos comarcales han logrado estructurar marcas territoriales sólidas, productos cooperativos y mecanismos estables de cogobernanza, otros siguen anclados en lógicas municipales que fragmentan la oferta y dificultan la lectura del territorio como un sistema turístico coherente (Diez Apolo et al., 2025). Esta brecha no responde únicamente a diferencias de recursos, sino a decisiones de gobernanza y a la existencia —o no— de una estrategia supramunicipal explícita.

Desde una mirada crítica, replicar modelos pensados para destinos consolidados sin adaptarlos a la capacidad real de la comarca contribuye a agravar el desajuste entre expectativas y resultados. En muchos casos, se prioriza la visibilidad puntual —por ejemplo, a través de grandes eventos o campañas aisladas— frente a la consolidación de estructuras de gestión del destino turístico comarcal. Esta orientación cortoplacista dificulta la evaluación seria de impactos y perpetúa una cultura de proyecto que no se traduce en políticas públicas estables, ni en mejoras sostenidas para el conjunto del tejido socioeconómico local (AECR, 2023).

Expectativas y capacidades en el destino turístico comarcal 

Expectativas económicas y límites estructurales 

Un tercer eje temático se refiere a la generación de expectativas económicas desconectadas de la capacidad real de la comarca para operar como destino turístico comarcal. En muchos territorios rurales se asume que el turismo, por sí solo, resolverá problemas estructurales como el despoblamiento, el envejecimiento demográfico o la falta de actividad económica diversificada. Esta expectativa, a menudo alimentada por discursos simplificados, conduce a frustración institucional y a decisiones de inversión poco realistas, especialmente cuando se replican modelos de destinos maduros sin atender a las especificidades de la escala comarcal.

Desde una perspectiva profesional, es frecuente encontrar infraestructuras turísticas comarcales sobredimensionadas, equipamientos infrautilizados o productos diseñados sin análisis previos de viabilidad, de encaje en el mercado o de capacidad de gestión. Diversos estudios sobre desarrollo rural y diversificación económica muestran que el turismo solo genera beneficios sostenidos cuando se integra en una estrategia territorial más amplia y ajustada a las capacidades existentes (MAPA, 2011; AECR, 2023). Alinear expectativas con diagnósticos rigurosos y objetivos alcanzables no implica renunciar al turismo comarcal, sino situarlo en un marco realista de desarrollo territorial, coherente con otras políticas sectoriales.

Efectos sobre la experiencia y la competitividad 

Las expectativas desajustadas no solo afectan a la planificación interna, sino también a la experiencia turística y a la competitividad del territorio como destino turístico comarcal. Cuando no existe un modelo que articule recursos, servicios e información, la comarca se percibe como un conjunto de propuestas desconectadas, lo que dificulta la planificación del viaje, reduce el tiempo de estancia y limita las oportunidades de consumo local. La fragmentación de la oferta y la falta de información integrada impiden generar experiencias completas y memorables, afectando tanto a la percepción externa como a la capacidad del territorio para fidelizar públicos y construir una reputación sólida.

En paralelo, la ausencia de un modelo turístico comarcal y de estructuras de gobernanza adecuadas conlleva una pérdida progresiva de competitividad del territorio en su conjunto. En un contexto donde los destinos compiten por atraer públicos cada vez más informados y exigentes, la falta de estrategia reduce la capacidad de diferenciación y posicionamiento, incluso en comarcas con valores naturales y culturales singulares. La investigación reciente subraya que la gobernanza y la coordinación territorial son factores determinantes del rendimiento de los destinos turísticos inteligentes y sostenibles (Diez Apolo et al., 2025). En este escenario, avanzar hacia un destino turístico comarcal estructurado deja de ser una opción y se convierte en una condición para sostener procesos de desarrollo rural a medio y largo plazo.

Conclusiones

  1. El análisis realizado muestra que la falta de visión estratégica compartida, la descoordinación entre acciones locales y las expectativas económicas sobredimensionadas configuran un núcleo de problemas que impiden a muchas comarcas consolidarse como destinos turísticos comarcales estructurados.
  2. Desde la óptica de la gobernanza y la planificación territorial, el destino turístico comarcal exige una arquitectura institucional capaz de articular intereses diversos, asegurar la participación de los agentes locales y dotar de continuidad a las políticas turísticas más allá de los ciclos electorales. 
  3. Mirando al futuro, la consolidación de destinos turísticos comarcales más coherentes y sostenibles pasa por combinar innovación territorial, aprendizaje colectivo y mejora continua de los instrumentos de planificación. 

Bibliografía

Asociación Española de Ciencia Regional. (2023). Los problemas demográficos de los espacios rurales en España. https://aecr.org 

Borges, M., Eusébio, C., & Carvalho, N. (2014). Governance for sustainable tourism: A review and directions for future research. European Journal of Tourism Research, 7, 45–56. https://doi.org/10.54055/ejtr.v7i.139 

Diez Apolo, J. C., Sánchez Rivero, M., & Rodríguez Rangel, M. C. (2025). A critical appraisal of the governance indicators of the DTI methodology using IRT models. Studies of Applied Economics, 42*(1). https://doi.org/10.25115/sae.v42i1.9528 

Martínez del Vas, G., & Capdepón Frías, M. (2019). Aplicación de los procesos de cooperación como instrumento para la configuración de un destino turístico a escala regional y local. Investigaciones Turísticas, (17). https://doi.org/10.14198/INTURI2019.17.05 

Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. (2011). Diversificación económica en el medio rural. Gobierno de España. 

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